El Pueblo

Bolturina se encuentra a 656 metros de altitud sobre el nivel del mar. Procede del antropónimo “Vulturius” o Vulturinus” de origen romano. A lo largo de su historia podemos encontrarlo con diferentes nombres, Bulturina, Boltorina, Voltorinam, Veltorina, Voltorina, etc.

Fue un pueblo de mediano tamaño que actualmente pertenece al municipio de Secastilla, comarca de la Ribagorza, provincia de Huesca, Aragón, España. Hoy en día se encuentra despoblado. Se accede por la carretera que conduce desde la Puebla de Castro hasta el Santuario de Torreciudad. A medio trayecto se toma una pista de tierra que parte del lateral derecho.

Bolturina alcanzó un máximo de 173 habitantes en 1857 y durante el pasado siglo XX mantuvo abiertas cerca de 30 casas, censando todavía 61 habitantes en el año 1970.

Historia de un pueblo milenario

Bolturina es un pueblo milenario. Las primeras menciones documentales encontradas datan en torno al año 1026; en el año 1087 aparece citado con el nombre de “Beltorinam”. Se le menciona también en documento medieval en el año 1458 al hablar de su castillo, que se disputaban Felipe de Castro y Pedro Larraz. En el siglo XV fue un lugar bastante importante, llegó a tener 19 fuegos.

Bolturina tuvo ayuntamiento propio desde el año 1834 hasta el año 1845, momento que se incorporó al término municipal de Secastilla. En lo civil perteneció al partido judicial de Benabarre. En lo eclesiástico fue de la diócesis de Lérida hasta 1571 en que pasó a la de Barbastro.

El día a día en Bolturina

El ocio, la fiesta, la diversión

Entre los años 1900 y 1940 el pueblo tuvo mucha vida, nacieron muchos niños y hubo mucha juventud, eso fue motivo de gran ambiente, cualquier domingo o festivo era motivo para contratar músicos.

La fiesta de verano era en honor a Santa Ana y se celebraba a mediados de agosto entre el 15 y el 20. No hemos podido contrastar porque se celebraba en agosto y no en julio ya que Santa Ana es el 26 de julio, por lo que se supone que, como era el mes de plena recolección del cereal, se cambiaron las fechas.

Se celebraban cuatro días de fiestas, donde los familiares y amigos llenaban todas las casas.

Por la mañana sobre las 11h, había pasacalles y hubo años que se contrató a un cantador de jotas.

Las fiestas comenzaban con volteo de campanas y la misa, después sesión de baile y a comer. En esos días no faltaba el cordero en todas las casas y una buena repostería. Por las tardes sesión de baile otra vez y a cenar, después de cenar la última sesión de baile. El baile fue siempre la mayor diversión en el pueblo.

La fiesta de invierno era el 20 de enero, en honor a San Sebastián, un día o dos de fiestas. El día 20 se hacía una hoguera a primera hora de la mañana. La fiesta empezaba con una misa y después, alrededor de la hoguera, la tradicional rifa, consistía en subastar los productos que todos los vecinos habían donado para este fin y que se habían recogido por las casas el 17 de enero, día de San Antonio, los productos generalmente eran, huevos, rastras de higos, rastras de uvas, patas de cerdo, etc.

La romería al cerro las Serrafinas, el 19 de Julio, día de Santa Justa y Rufina. Este día por la mañana se dedicaba a la trilla y una vez recogida y barrida la era, empezaba la tarde dedicada a la romería. Ese día en las casas era tradición comer conejo y caracoles con ajaceite. Por la tarde, sobre las 16h, un toque de campanas anunciaba que había que empezar a ir al punto de salida, unas personas se encargaban de llevar en canastas la torta, otras personas llevaban el vino. El camino se hacía cantando, se cantaba la primera parte del Ave María y la segunda se rezaba, destacaban las voces de Avelina Vicén, Concha de Sesa y Ramón de Franco. Una vez llegados al cerro el mosén bendecía los campos, la torta y el vino, un pequeño rezo y a comer y beber a discreción, pasadas dos o tres horas disfrutando del ambiente que allí se creaba y del paisaje que se divisaba, tocaba regresar, el efecto del vino se notaba al bajar porque la entonación del Ave María tenía algún problema.

Las romerías a Torreciudad eran habituales en mayo, agosto y septiembre, la peregrinación más multitudinaria se hacía el domingo siguiente a la Asunción de la Virgen, el 15 de agosto. La Virgen de Torreciudad perteneció históricamente a Bolturina. En estas procesiones se iba a pie, algunos hacían el camino descalzos, se llevaba la comida que se bajaba con las mulas. Los corrales de la ermita estaban a disposición de los vecinos de Bolturina, por lo que allí los animales comían y descansaban, una vez en la ermita se asistía a la misa donde se cantaban Los Gozos, imprescindible pasar al Camarín de la Virgen. Luego fuera de la ermita, un rato de encuentro con los vecinos de otros municipios, La Puebla de Casto, Secastilla, Ubiergo, etc. que también hacían la Romería ese día. Los vecinos de Bolturina, teníamos derecho a comer dentro de la casa aneja a la ermita, en la sala de Santa Ana.

El Domingo de Ramos se hacía una procesión que daba la vuelta a la Cruz, símbolo religioso situado en la calle La Plaza.

En Nochebuena se iba a la misa de gallo, esa noche, a los niños del pueblo se les ponía una medallita para protegerles de las brujas, pues según la leyenda, en esa noche las brujas salían a bailar en la era de Ovís. Los niños por Navidad iban con una cestita a casa de los abuelos, tíos o padrinos, a buscar el cabodaño, eran dulces, orejones, higos, peladillas etc.

Un hecho curioso se produjo en casa El Tejedor, el día del bautizo los bebes eran bajados por el balcón en una cesta, la razón era porque, los tres primeros hijos que nacieron en la casa murieron y para evitar esto, se les ocurrió que, la primera vez que el niño saliese a la calle lo tenía que hacer por el balcón. Lo cierto es a partir de ahí todos los niños sobrevivieron.

Testimonio de un habitante de Bolturina.

Migración

La expropiación forzosa como consecuencia de la construcción de la presa de agua junto al pueblo de El Grado concluyó en 1969. Este hecho afecto a las tierras de labor que tenía Bolturina en Torreciudad, las fincas llamadas Llucira y Sopena de olivares y viñas.

El proceso migratorio comenzó en la década de los 60 del pasado siglo XX, pero se desarrolla especialmente a partir de los años 70. La industrialización, los nuevos centros de producción y la crisis económica llevan a los Bolturinos a buscar nuevas oportunidades para conseguir mayores recursos económicos, estudiando o formándose en otros oficios. Casi la totalidad de los habitantes vendieron sus casas y sus tierras de labor al Patronato de Torreciudad, este hecho coincidió con la construcción del nuevo Santuario de Torreciudad, inagurado en 1975. Poco a poco, los vecinos de Bolturina fueron cerrando sus casas para asentarse en otros lugares.

El pueblo quedó totalmente abandonado entre 1975 y 1980. Actualmente el único edificio que queda en pie es la Iglesia Parroquial de Santa Ana, el cementerio y la fuente-lavadero.

Buenas gentes las de Bolturina, muy respetuosas y trabajadoras, esto último era imprescindible si se quería sacar rendimiento a lo que allí se producía, se vivía del campo y del ganado. El campo producía cereal, vid, almendras y aceitunas, los huertos tenían mucha importancia ya que la producción era variada y muy buena, los espárragos eran insuperables

Testimonio de un habitante de Bolturina.

3 Puntos clave de Bolturina

Iglesia de Santa Ana

La iglesia de Santa Ana es una construcción del siglo XVI. Se conforma de una sola nave de planta rectangular con dos capillas laterales y cabecera poligonal. Se conservan los capiteles de los que nacían las arcadas que sostenían la cubierta, que en la actualidad se encuentra totalmente desprendida. Aun así, se pueden observar los arcos de las paredes que también nacían de estos mismos capiteles. En una de sus capillas aún se conservan pinturas religiosas de la época. El campanario se conserva, aunque se encuentra derruida su parte superior y las escaleras interiores.

Cementerio

El cementerio religioso está adosado a la iglesia, en su parte trasera. Tiene una superficie total de 200 m². Aún se conservan algunas sepulturas tras tantos años de abandono, algunas cruces de hierro han sido saqueadas

Fuente

La fuente y el lavadero público se hallan fuera del casco urbano, en la entrada del pueblo, rodeados de una pequeña arboleda. La fuente consta de un depósito que recoge el agua del manantial que brota de la tierra. El lavadero está situado en un lateral junto a la fuente. Consta de un estanque de mediano tamaño provisto de varias losas de piedra. Además de ser el lugar de abastecimiento y trabajo, la fuente y el lavadero eran puntos de encuentro y tertulia entre los vecinos. Un universo propio, de mujeres, hombres y niños, donde se ponían al día de las cosas cotidianas, se cantaba, se contaban historias y se jugaba con cualquier cosa.

Mapa

Era y Pajar de Antón Casa Sierra Casa de los pobres Pajar de Miranda Torno de aceite Casa Inacio Casa Llorenz Corrales Casa Franco Casa Franco Casa Fuste Corrales de Fuste Pajar y corrales Casa Miranda Cementerio Iglesia Casa Layo Casa Royo Casa Sesa Casa Juan Casa Barri Pajar y corrales Casa Royo Casa Mora Casa Salinas Escuelas y salón de baile de invierno Pajar de Antón Horno Casa Costa Corrales Casa Juanico Casa Juanico Casa Vicen Casa Patricio Casa Pera Corrales Sanchez Casa Sanchez Casa Joaquín Casa Ballarin / Pable Corrales Tejedor Corrales Obis Casa Obis Casa Sastre Casa Antón Casa Tejedor Corrales de Antón Abadía Pajar y corrales Casa Sesa Pajar Salamero Casa Salamero Casa Andrés Casa Llanas Pajar Casa Obis

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